¿Ansiedad?

¿Ansiedad?

Es una sensación de la que he hablado en muchas ocasiones pero que nunca acierto a describir de manera correcta.

 

Muchas veces tengo hasta miedo de detallarla tan exhaustivamente por si soy capaz de tocarla, de sentirla, solo con releerla en las palabras que yo misma escribo.

Pero es una presión en el pecho que no te deja respirar. Aunque no tiene por qué manifestarse siempre de esta manera. Hay otros modos de vivirla. Tener el estómago cerrado y no comer nada durante horas, o que se abra de tal forma que vacías el frigorífico.

 

También podrías estar 8 horas sintiendo nauseas, mareos, dolor de cabeza, desconexión o desconcierto. No sabes ni dónde te encuentras cuando te viene un momento de paz e intentas ubicarte en el mundo, vacío de sentido para ti mientras la ansiedad, un cruel sentimiento, se apodera de ti.

 

A veces lloras, a veces son lágrimas internas, de las silenciosas, de las de morderte las uñas o la piel de la boca. Destrozarte a arañazos o a pellizcos de tus labios, parecen buenos métodos para despistar al cerebro, ese malévolo que se encarga de hacerte sentir así y muchas ocasiones no sabes el por qué.

 

Que terrorífico es la primera vez que a experimentas, pero la muy **** no deja de asustar en todas las oportunidades que tiene en adelante de torturarte lentamente, saboreándolo.

Tu propio cuerpo, tu propia mente disfruta con tu dolor. No puedes pararlo, o al menos eso crees. Ni te molestas en intentarlo, te preguntas que para qué.

 

Llorar, gritar, hacerte un daño mayor que deje en pañales a la ansiedad parecen mejores soluciones que luchar contra ella cara a cara en tu interior, desnudar a tu alma dolorida y batallar en tu mente.

No, eso no es para ti. Desahógate con las palabras, respira profundamente, llora si tienes que hacerlo y vuelve al mundo.

 

Deja de escribir, sonríe y fin. ¿Ves que fácil? (No es cierto)

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