Corazón azul / Corazón Violeta

Corazón azul / Corazón Violeta

Los corazones, igual que romperse, podían unirse. Dos mitades que se complementan, que se pegan con el mejor pegamento, el amor.

Que cursilada, dirán algunos. No sabría deciros si lo es. Yo lo siento así. Quizás también es que soy una cursi de cuidado. Pero joder, que feliz me hace ser cursi, melosa, romanticona.

Adoro expresar cariño y reflejarlo sobre las palabras, ya sea en un blog, en un cuaderno escondido en el cuarto o en cartas para mí o para esa persona…

Quizás me quedo corta, porque nunca se es capaz en un solo momento de una sola tarde reflejar todo lo que guarda el corazón, los sentimientos no se explican tan fácilmente. Y los míos no son la excepción.

¿Sabéis la frase esa de “daría la vida por alguien”? Bueno pues no es algo imposible de sentir, o esas cursiladas que solo se oyen en guiones de cine dramático de domingos por la tarde.
Yo he llegado a sentir eso, aunque sólo haya sido una vez en mi vida. Pero ahí está, no es necesario más, porque vida solo tenemos una y si serías capaz de dársela a alguien, es que sólo puede ser una. La única. Pero esa única también duele, claramente si la unes a tu vida te va a doler, y mucho.

Una montaña rusa de emociones… de esas que en las caídas son capaces de dislocarte el cuello. O incluso como leí una vez… una noria. Los sentimientos son constantes, van en círculo, un circuito cerrado y perfecto, pero la intensidad varía en función de la cabina en la que se encuentre. Sube y baja, sube y baja.
Cuantas mariposas te invaden la boca del estómago cuando la noria sube… pero como apesta el horrible hedor que dejan las mariposas muertas en la garganta cuando la noria baja…

Siempre habrá problemas en el camino, esos baches que impiden que dos personas estén juntas, igual en las telenovelas típicas mexicanas, pero siempre acaban unidas al final, ¿cómo es posible pese a todos los baches? Bueno, eso es porque no importa que los engañen para que crean que uno no está enamorado del otro o que haya una persona mala malísima de la trama que haga todo lo posible para que estén separados o peleados. Si los sentimientos son reales, y eso los protagonistas lo saben, no importa cuantos baches haya o cuantas madrastras intenten hacer creer que no se aman. El corazón del uno llamará al otro y se comerán a la bruja.

Y esta es la historia de como el corazón azul, arañado, dañado, aplastado… se unió al corazón violeta, sin arañazos, sin caídas, sin rasguños, que lo amó y acogió entre sus brazos para evitar que los baches siguieran causando estragos en el corazón azul y protegerle de nuevas heridas dándole un nuevo caparazón.

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