Estabilidad mental

Estabilidad mental

Todos tenemos inestabilidad alguna vez. Sentir que no puedes controlar tus emociones, quieres decir una cosa y te sale otra completamente distinta. Quieres mantener a raya tus pensamientos pero la ansiedad no se va, las lágrimas quieren salir y el dolor en el pecho se empeña en acompañarte.

 

Todos hemos sentido miedo, desesperación y pánico alguna vez. La inestabilidad mental la tenemos siempre presente en cualquier pequeño vaivén del día, de la semana o del mes, pero está. Lo que siempre permanece aunque no nos demos cuenta es lo que todos anhelamos. La estabilidad mental. La lógica, el razonamiento, el juicio “en frío” de las cosas.

 

Aunque la mayoría la queremos, no somos conscientes de que ya la tenemos. Solo hace falta concentrarse, las emociones son fuertes pero no significa que no podamos ganarles el pulso. No estamos a su merced, no somos un cuerpo vacío sin conciencia. El poder de la mente es demasiado superior y desconocido, el descontrol y la inestabilidad nos dominan con muchísima facilidad, pero esto no se traduce en “imposible”.

 

Yo lucho cada día por encontrar mi estabilidad mental innata. Sé que está en algún rincón dentro de mí, detrás de toda la ansiedad, del miedo, de las lágrimas y de la odiosa presión en el corazón. Sé que está ahí, conmigo, presente para cuando que, cuando esté preparada y deseosa de encontrarla, la halle sin dificultad.

 

Sé que es muy fácil decir que dejemos a un lado el dolor, la depresión, los demonios internos y el ronroneo de nuestra mente, pero si lo conseguimos, si ganamos el pulso, hallaremos la estabilidad que todos tenemos y que consideramos inalcanzable por el filtro de desesperanza que nos nubla.

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