Fragancias inolvidables

Fragancias inolvidables

Hay personas que coleccionan los frascos vacíos de sus perfumes favoritos, conozco a unas cuantas -prueba de ello- y les encanta oler el aroma que queda impregnado en el bote para siempre.

Los perfumes viejos, gastados y vacíos son como los recuerdos. Los olores activan nuestra área del cerebro encargada de gestionar los recuerdos, la memoria y asocia un aroma con una experiencia.

Esto lleva a que por supuesto, existan fragancias que nunca lograremos olvidar. Un perfume que oleremos en otra persona, en un objeto, en una habitación, al entrar en la casa de un amigo, en la cocina de tu suegra, en el armario de tu madre… Siempre habrá uno que te obligue a recordar algo que creías que ya no estaba ahí. Y de pronto te sorprende.

Yo adoro los perfumes y colonias, aunque parezca tontería, la fragancia que elijas echarte define cómo eres. Cómo te gusta que otros te perciban, cómo otros te van a recordar.

Tu fragancia (natural o artificial) dejará huella en alguien y en parte somos consciente de ello, quizás por eso nos molestamos tanto que perfumarnos en nuestra primera cita e incluso en todas las siguientes. Pero no todo son perfumes caros o aromas bonitos. Existen otros olores menos apetecibles como el sudor o la coronilla de alguna cabeza recién lavada que te evocan a momentos, personas, sentimientos.

Es increíble cómo el cerebro humano recuerda antes un olor que un rostro, un aroma y no una voz, un hedor y no una sensación vivida en un instante concreto. Incluso es más fácil recordar la fragancia inolvidable de una persona antes que a la persona misma.

Seguid recordándolas, son demasiado bonitas.

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