Gracias por llegar a mi vida

Gracias por llegar a mi vida

Muchos no sabemos qué es estar enamorado. Algunos se quedan en blanco cuando les preguntan qué les gusta de la pareja que tienen al lado.

Y es curioso entonces pensar por qué estamos con alguien.

 

Será que soy una moñas desde niña o que las pelis románticas y las novelas juveniles me comieron el coco pero sí puedo saber por qué me gusta la persona con la que estoy. Obviamente necesito mi ratito de reflexión para analizar en profundidad, porque amor y lógica no van de la mano. Y la química también tiene mucho qué decir. Pero allá va.

 

Me encanta cuando sonríe porque he aprendido a valorar la felicidad del otro en momentos difíciles. Me gusta su inteligencia y lógica que me deja perpleja muchas veces, aunque otras tantas soy yo la que le sorprende a él con la mía. También adoro cuando desconoce cosas y yo se las explico. Porque aportarnos conocimiento el uno al otro es conexión y complicidad.

 

Me gusta su perseverancia aunque no sea el más valiente de los príncipes de los cuentos de Disney, pese a los fracasos, sigue y sigue adelante intentándolo. Me enamora su fuerza, no la de combatir dragones y gigantes, sino la mental, la de voluntad, la que te ayuda a levantarte tras las caídas, no la que te rescata de altas torres.

 

Me fascina su inocencia para unas cosas y su picardía para otras. Y pese a que me dé rabia algunas veces que sepa lo que estoy pensando, también me encanta que me conozca tan bien. Me lamenta decir que me conoce mejor que yo a él, pues su personalidad sigue despertando en mí mucha curiosidad. Callado y reservado. Yo habladora y abierta.

 

Ahora vienen los clichés, pero es que a veces cuando le observo tecleando frente al ordenador, remover el café o mirando la pantalla del móvil, se me escapa una sonrisa estúpida. El reloj pasa demasiado rápido cuando estamos juntos y salir a dar un paseo o cualquier plan me parece raro si él no está. Si confía en qué haré un buen trabajo, me esfuerzo el doble para hacer las cosas bien. Me transmite su fuerza, aunque a mí a veces me cueste transmitirle a él la mía en los momentos más duros. Callado y reservado. Habladora y abierta. ¿Recuerdas?

 

Por primera vez, es su cara la que está en mi loca imaginación de premociones futuras y planes disparatados de independencia, carritos de bebés o porches de película con dos ancianos mirando a la nada. Pese a las discusiones, riñas y diferencias. Abierta y cerrado.

No cambio haberle conocido. Gracias por llegar a mi vida.

 

¿Y tú? ¿A quién le darías las gracias por llegar a tu vida? ¿Por qué te gusta esa persona para compartir tus ratos con ella?

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