Mis historias

Mis historias

Comencé a escribir en un pequeño diario, un regalo de cumpleaños, a los ocho años de edad.

A los doce empecé a leer cuentecitos que había en mis estanterías, siempre recordadas por estar llenas de libros. También cogía tebeos y comics de una prima cada vez que iba a su casa.

Me atreví a entrar en la biblioteca de mi colegio y de mi instituto y de ahí a la municipal y leía y leía sin parar. Y a los trece años sufrí “mi primer desamor”, lo que me llevó a imaginar, ¿cómo hubiese sido si él hubiera dicho que sí? Y eso provocó que pasara de las páginas de mi diario a escribir una historia completamente desde cero, nada de experiencias de mi día a día reales. Sino inventar una fantasía conmigo como protagonista. Me encantó el momento en que escribía ciertas escenas que ahora recuerdo o releo con cariño.

Adoré ponerle un punto al último párrafo seguido de un “fin”.

 

Dos años después quise hacer algo completamente nuevo y fue como con 15 años surgió “Encrucijada de Lágrimas”. Una historia sacada de mi cabeza, sin ayudas de nadie más allá de tomar de referente a unos cuantos autores a los que idolatraba en aquel entonces.

Mi idea gustó, y vendí 350 ejemplares de mi trabajo de año y medio a amigos y familiares. Me sentía llena y eufórica. Algo mío, algo así como un hijo, le gustaba a mis más allegados.

Lógicamente también tuve críticas y no serían constructivas, pero mi familia me sacó de ahí y me armé de valor para seguir escribiendo.

 

Siete años después sigo escribiendo, con un paso y ritmos más lentos debido a la falta de inspiración, subidas y bajadas de la vida que me impiden seguir con ánimos de escribir o leer nuevas obras, los estudios… Pero con la cuarentena debido a la pandemia mundial, he recobrado la ilusión por la lectura, algo que siempre he amado. Y he retomado mis novelas, la segunda parte de la ya publicada, y algo completamente nuevo.

Estoy muy orgullosa de ellas aunque aún no ven la luz, pero lo harán. Quiero que sea pronto así que haré todo lo que esté en mi mano para que así sea.

 

Hoy hace dos meses que nos dejó un autor español que le leí con 13 años y para mí fue un referente hasta hoy. Carlos Ruiz Zafón murió joven (55 años) presa de un cáncer.

Pero para mí siempre estará vivo en mis historias. ¿Cómo es eso? Porque todos los aspirantes a escritor tardan un tiempo en descubrir su esencia y encontrar su punto de escritura, mientras eso llega, tomas numerosos referentes para relatar tus historias y Zafón sigue siendo desde que leí su “Marina” ese referente para mí.

 

Descansa en paz en El Cementerio de los Libros Olvidados.

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