Púrpura

Púrpura

No lo voy a repetir más veces. Una mujer es poder, es talento, es fuerza, es valor. Es un ser humano verdadero, importante, igual.

No somos menos que un hombre, podemos ser madres y jefas, universitarias, líderes. Tenemos ideas, fuerza, imaginación, ganas de vivir, motivaciones, deseos, miedos. También sufrimos, somos duras y sensibles, cariñosas y frías, sentimentales pero también calculadoras. Reímos y lloramos. Nos gustan los deportes, los coches y las películas de acción igual que nos gustan las historias moñas, las cocinitas y jugar con muñecas.

No somos inferiores, no somos diferentes. No merecemos tener miedo por las calles, porque somos libres e iguales. Podemos vestir como queramos, con pantalones anchos o vestidos ajustados. Podemos emborracharnos y bailar con quien y cómo queramos y no por ello merecemos tener un apodo desagradable.

Tenemos derecho a caminar solas por la calle, a la hora que sea y como sea. Podemos decir no cuando la temperatura haya subido en la cama y tú debes respetarlo. Hombre o mujer, el NO significa lo mismo. No me toques si no te lo pido, no me acoses por la calle. No me claves la mirada en el bar o discoteca pensando que así te prestaré más atención.
No me pegues si no quiero estar contigo más tiempo. No me llames puta porque no hago lo que dices. No me trates  como una criada o una esclava. No me hables como si no te entendiese. No me obligues hacer algo que no quiero. No me manipules a tu antojo. No juegues conmigo. No me trates como si fuese una niña, trátame con respeto y de igual a igual, pues es lo que somos. Iguales.

Estamos cansadas de vivir con miedo, de enviar mensajes de “he llegado a casa” a nuestras amigas porque puede que no lleguemos. Estamos cansadas de decir lo que pensamos y que no se nos tome en serio. Cansadas de que nos llamen víctimas o exageradas solo por pedir que nos traten igual que al sexo opuesto. Se ríen de nosotras por pedir derechos, nos ignoran y nos tapan con un manto de falsa igualdad.

Nos violan, nos matan. Seguimos cayendo como piezas de dominó y nada parece cambiar. Las mujeres estamos cansadas. Somos fuertes y lucharemos en una batalla larga y dura, muy dura. Somos seres humanos, somos iguales. Nuestro corazón merece seguir latiendo porque estamos vivas.

Las mujeres somos unión, símbolo de un color. Púrpura.

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