Tengo derecho al miedo

Tengo derecho al miedo

Siempre he escuchado de la boca de algunos conocidos que soy una persona muy fuerte, valiente y luchadora. Paciente y “aguantadora” de lo inaguantable.

 

Pero yo pienso justo lo contrario, como suele ser habitual. Siempre pensamos lo peor de nosotros aunque nos colmen de halagos y palabras bonitas.

Y es que… yo creo que tengo derecho al miedo. A sentirme desesperada, débil, cansada, cobarde, harta de aguantar lo inaguantable. Lo pienso y lo siento firmemente, tengo derecho al miedo.

 

No soy fuerte, tengo muchas debilidades. No soy valiente, me asustan más cosas de las que me gustaría aceptar. No soy luchadora, me he rendido en más ocasiones de las que puedo admitir, porque tengo miedo de hacerlo, tengo miedo de contarlo. Pero tengo derecho a sentir miedo.

 

Pese a todo, nunca me quedaría estancada en lo que yo pienso que soy. Al contrario, quiero conseguir ser lo que la gente cree que soy. Luchadora, valiente y fuerte. Aunque no me considere como tal, aunque no merezca esas etiquetas, quiero intentar serlo de verdad. Sin embargo, soy consciente que en muchas ocasiones será imposible tal cosa. No siempre lo lograré y me quedaré estancada en mi bucle de negatividad, de inutilidad permanente, como un disco rayado sonando en mi cabeza con sonidos chirriantes y molestos.

Pero no me rendiré. Quiero poder decirle a mi yo del futuro que lo intenté.

Quiero que mi yo del futuro me diga que lo conseguí, que en el futuro lo seré de verdad y nunca más tendré que tener derecho al miedo, sino a la felicidad.

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