Una cuarentena en 20 líneas

Una cuarentena en 20 líneas

Este fragmento lo escribí en abril, cuando para las prácticas de la universidad me pidieron como tarea resumir en 20 líneas cómo estaba viviendo la cuarentena. Lo encontré revisando viejos archivos del PC y me gustaría compartirlo con vosotros. Ahí va:

 

Mi palidez del invierno se alargará en las cuatro estaciones puesto que este año el sol me dará menos que nunca. La playa se hará de rogar y el aire fresco con sal desaparecerá. El canto de los pájaros, las lluvias de primavera y los primeros cielos azules del verano pasan por mi ventana mientras yo sigo anclada día tras día en mi escritorio, fantaseando con el mar, con las noches de fiesta, la barra de mi bar favorito ahora cerrado y mis amigos y pareja más lejos que nunca. Una pantalla es lo único que nos mantiene en contacto. ¿Qué haríamos sin Internet?

 

La incertidumbre nos ronda cuando encendemos la televisión y los informativos suenan de fondo durante las cinco comidas del día, puesto que no hacemos otra cosa que no sea comer. Y caminar, al menos nos permiten pasear. Y comprar el pan. Y tirar la basura, eso que nadie quiere hacer nunca por simple pereza.

 

Nos van dando privilegios como migas de pan y aprendemos a valorar lo que teníamos sin darnos cuenta, pegados al televisor, pendientes del presidente, ¿qué nos dará hoy? ¿Cuánto más nos quedará? Nadie lo sabe. Cifras de muertos, unos números fríos. Estadísticas, curva arriba y curva abajo ¿qué es eso?

 

Envidiamos a los de otras ciudades, comunidades, países… Castigamos a los que no nos siguen el ritmo, no acatan las normas, no ven lo que pasa. Hay líderes que no aprenden y cometen los mismos errores que su adversario, sin darnos cuenta que todos hemos perdido lo mismo en solo un instante. Libertad.

 

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